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Licencia Para Matar Clint Eastwood Trailer

«El frío perjudica a las viejas mordeduras de la congelación», le enseña su viejo amigo poco más tarde en el teleférico. Y Miles, el agente homosexual, ayudó a la chavala a dejar las drogas. \’Licencia para matar\’ cambia la espectacularidad de las situaciones de acción de los films de espionaje por la espectacularidad de múltiples escenas en las que los individuos practican alpinismo. Estas situaciones no contienen ni un solo efecto especial, fueron efectuadas por nuestro Eastwood que vio como la Universal se ponía a rezar pensando que su estrella mucho más taquillera podría salir herida en el rodaje de exactamente las mismas. En verdad, un miembro del aparato murió aplastado por una roca el segundo día de filmación, algo de lo que fue testigo el directivo y le impresionó poderosamente. La belleza de las situaciones de escalada es indiscutible, Eastwood consigue planos preciosos, tanto en el Eiger como las situaciones en Monument Valley, ámbito explotado por John Ford en múltiples westerns, género al que Eastwood forma parte por derecho propio.

Un extraño cóctel de «Límite vertical» y la película de James Bond que más rabia os dé; probablemente una de Roger Moore. Un buen ejemplo de esa falta de visión es «Licencia para matar» («The Eiger Sanction» en inglés; ahora sabéis que en España nos encanta inventarnos el título de las películas extranjeras. Al fin y al cabo, es mucho más fácil que Jaimito identifique un título como «El joven maestro» con una película de kung-fu si la llamamos «El chino»). Si alguna síntesis cuenta demasiados detalles del argumento, si ves algún error que desees corregir o para llenar datos de la ficha o añadir fechas de estreno en tu país- puedes mandarnos un mensaje interno en la página. Si no andas registrado/a puedes contactarnos vía Twitter, IG, FB o por dirección de correo electrónico a info -arroba- filmaffinity -punto- com. Esta web usa Google+ Analytics para catalogar datos anónimos de navegación, como el número de visitantes de la página y los contenidos mucho más populares.

The Eiger Sanction

Eastwood da vida a Jonathan Hemlock, un asesino a sueldo retirado que no quiere entender nada de misiones segregas. Vive dando clases de Historia en la Facultad, y su enorme pasión es coleccionar valiosos cuadros, obras maestras de la pintura. Hasta él llega la organización de Dragón, que le encargan, bajo chantaje, un nuevo trabajo, matar a un agente que ha matado a entre los suyos. Hemlock accede, garantizándose su última misión, además de una cargada cantidad de dinero. El problema es que no conocen la identidad del asesino, solo que este está en un aparato de alpinismo que escalará el arriesgado monte Eiger en los alpes suizos (de ahí el título original que traducido sería La sanción del Eiger).

Desde el tono legido hasta la descripción de personajes, pasando por el propio argumento. Más tarde, Jemima se reúne con Hemlock para decirle que el C-2 no ha descubierto nada nuevo sobre la identidad del asesino, y los dos hacen las paces. Después llega Pope con el mismo mensaje, aunque su auténtica intención es delatar a Hemlock comentando con él a fin de que el asesino haga el primer movimiento y logren pillarlo. De repente, es tal y como si la película quisiera explotar sus últimos minutos para justificar el haber introducido a todos esos personajes sin venir a cuento. Lo único que logra, sin embargo, es alargar nuestros bostezos unos minutos más. Quizás necesita un motivo para comérsela con la mirada.

Clint Eastwood En Licencia Para Matar

De nuevo en Suiza, Hemlock y su amigo Ben, que va a ser el hombre base durante el ascenso, se reúnen con el resto del equipo de escalada, integrado por nuestro Hemlock, un alemán, un francés y un austriaco (y llega un español y dice…). Al profesor todos le semejan sospechosos, especialmente la lengua alemana, con su cara de Weisswurst y su carácter impertinente; pero el caso es que ninguno cojea. Esa misma noche, después de una pasmante escalada al Totem Pole de Monument Valley (escena que las autoridades locales permitieron filmar a condición de que luego quitarán los pitones de los ascensos de años anteriores), Hemlock recibe una inopinada visita de la muchacha india, que se despelota según entra en el cuarto sin decir ni mu. Solo que en lugar de una chavala india, es nadie, y en vez de un dormitorio, es una caja de cartón debajo de un puente. Tras mantener una discusión con Jemima sobre la entelequia del bien y del mal y la futilidad del asesinato más allá de la mera represalia , Hemlock se reúne en Arizona con su viejo amigo Ben Bowman, interpretado por el fantástico George Kennedy, a fin de que este le ponga en forma y le prepare para la escalada en su escuela de alpinismo. Lo que no daría por las barritas energéticas de Rainier Wolfcastle.

El inconveniente es que por muy bonitas que sean dichas situaciones, el realizador se detiene demasiado en ellas, y el largometraje se resiente en el ritmo. De entrada, era un proyecto para que Eastwood simplemente lo protagonizase , uno de esos largos premeditados a proseguir cultivando su imagen de héroe de acción, que tan excelente resultados económicos le daba. Eastwood deseó convencer a su amigo Don Siegel de que dirigiese la película, pero este rehusó la proposición alegando que ya se encontraba mayor para regentar una película de la que una buena parte se rodó prácticamente realizando alpinismo, por lo que el directivo de \’Harry el sucio\’ le aconsejó a Eastwood que fuese él el director. Tras el estreno Siegel confesó que la película no le gustaba destacando sólo el trabajo tras las cámaras de su buen amigo. La verdad es que \’Licencia para matar\’ es una película extraña, en casi todos sus puntos.

A falta de una solución de acuerdo mutuo, Dragón amenaza a Hemlock con descubrir a Hacienda la existencia de su colección de obras de arte, que aquel nunca hubiese podido pagar con su sueldo de enseñante. seguramente el mero hecho de pensar en esta oportunidad ha agriado toda la leche de mi frigorífico. La película parece una especie de contestación a la saga británica de James Bond, que en esos años era tan popular, una cinta de espías en metas secretas, enfrentados a agentes dobles, con chicas guapas y mucha acción. Pero \’Licencia para matar\’ escapa un poco al esquema de las cintas de 007, por cuanto las situaciones de acción escapan de la espectacularidad típica, haciéndolas lo más realistas viable, algo que en la película de Eastwood se preocuparon de enfatizar. Los derechos de propiedad intelectual de las críticas corresponden a los correspondientes críticos y/o medios de los que han sido extraídos. Filmaffinity no guarda relación alguna con el productor, productora o distribuidor/a de la película.

Una noche de «boom chicka wah wah» después, el dinero y la certificación de Hemlock han volado al lado de la auxiliar, que era en realidad una Aniquila Hari afroamericana actuando bajo las órdenes de Dragón. La sorpresa de Hemlock, no obstante, resulta desconcertante. La entraste de la peor manera posible, te invitó a subir a su taxi, aceptó cenar en tu casa pese a las evidentes connotaciones sexuales del ofrecimiento y se dejó cautivar por 4 cuadros viejos y un bastón de alpinista. Tener confianza en uno mismo está bien, pero yo hubiese comenzado a mosquearme bastante antes de haber entrado en el taxi. Esta página web usa cookies para la experiencia de navegación.

\’Licencia para matar\’ es una de las primeras películas en las que el enorme Clint Eastwood actuó y dirigió en la misma película. Tras ella vinieron títulos tan populares como \’Los Puentes de Madison\’ o \’Enorme Torino\’, entre otros muchos. La película cuenta la historia del profesor de historia del arte Jonathan Hemlock . Hemlock es un hombre aparentemente normal, pero la realidad es que tiene una doble vida oculta. Anteriormente fue un peligroso asesino a sueldo que trabajó para una organización segrega. Va a ser coaccionado por su antiguo jefe y le van a hacer tener que matar a una de las tres personas que procuran subir a la cima del Eiger, la meta es otro agente misterio que asesinó a dos miembros de la organización para la que trabajó Hemlock.

Particular Clint Eastwood En Blogdecine:

Y si no me creéis, vedla y después volvéis para contármelo. En el vuelo de vuelta, Hemlock le tira los tejos a una azafata muy espabilada llamada Jemima Brown, un nombre que, según lo que parece, «es bastante para una polla negra». Así, Hemlock viaja hasta Zürich para sancionar a su objetivo, demostrando, por un lado, lo buen escalador que es al escalar por una cañería con las manos desnudas para colarse en la vivienda del agente enemigo, y, por otro, la utilidad de una silla de madera y mimbre para defenderse de un asesino profesional armado con una navaja. Más allá de todo, Hemlock se pasa a saludar al susodicho Dragón de todos modos. En caso contrario, la película tendría muy poca chicha y terminaría enseguida; y esto último sería bastante pedir.

Una vez en el Eiger, donde tienen rincón las escenas más sensacionales de la película , los escaladores van cayendo de uno en uno debido al mal tiempo hasta el momento en que solo queda nuestro protagonista, que pese a desconocer la identidad del asaltante, puede alardear de haber acabado de manera exitosa su tonta misión simulada sin siquiera haber apretado el gatillo. La primera parte del entrenamiento consiste en correr por el monte tras una india neumática, por el hecho de que, como ya sabéis, nada incentiva más a un hombre que una chica escultural en shorts corriendo delante de él, especialmente si está dispuesta a enseñarle los pechos cuando la sensación de ir a vomitar vence a las ganas de hacerse el machito. Para recuperar el dinero y la certificación, Hemlock no tiene mucho más antídoto que finalizar la misión y matar al segundo asaltante, del que solo sabe que cojea y que formará parte de un grupo en todo el mundo de escaladores que pretende coronar el Eiger, una de las montañas mucho más altas y peligrosas de los Alpes suizos. Como gratificación por las molestias, Dragón le facilita llevar a cabo una sanción plus.

Aunque a regañadientes, Hemlock se compromete a matar a entre los dos hombres (ahora hacemos las cosas a medias, qué mala práctica), exigiendo a cambio el doble de su cuota frecuente y una certificación acreditando que la propiedad sobre sus obras de arte es legal. Si esta no es la negociación mucho más rara que habéis visto en una película de espías, por favor decídmelo. Dragón pide a Hemlock que «sancione» a los 2 asaltantes que mataron al agente de Zürich, a eso que el instructor le responde que tararí que te vi, que él está retirado.

Por suerte para el profesor, Ben llega a tiempo de eludir que la cosa llegue a mayores, y cuando su amigo despierta, le enseña que la muchacha ha delatado a Miles como autor intelectual del ataque. Como veis, la carrera de asesino a sueldo te obliga a jugarte la vida todos los días, pero al menos el fornicio está asegurado. Una aceptable razón para elegir esta profesión en vez de la de policía o bombero. La sorpresa llega poco después, cuando, tras un accidentado descenso en el que está a puntito de perder la vida, Hemlock se percata de que Ben cojea.